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En la gracia del Año Paulino inaugurado en Roma por su Santidad Benedicto XVI, y en el día de la solemnidad de los Santos Apostoles Pablo y Pedro, un numeroso grupo de personas se congregó el domingo 29 de junio con alegría y gratitud en torno al Santuario de la Reina, Madre y Victoriosa Tres Veces Admirable de Schoenstatt, en Belén de Escobar, para la solemne celebración de la consagración y dedicación de la Iglesia de Peregrinos San José, que se eleva como ampliación y prolongación del Santuario.
El Rito de consagración y dedicación de esta Iglesia fue celebrado por Su Exelencia el Obispo de la Diócesis Zárate-Campana, Monseñor Oscar Domingo Sarlinga, y concelebrado por 7 sacerdotes
Ese día de fiesta comenzó en el Santuario, con el saludo y consagración a la querida Madre y Reina, agradeciendole por haber tomado posesión de este lugar y establecer su Trono de Gracias en este terruño hace ya 6 años.
Para siempre un lugar santo.
El Padre Benjamín Pereira, asesor Diocesano de la Familia de Schoenstatt de la zona, dio la bienvenida a todos los presentes, y luego, los señores Fernando Carluchi y Pio Uriburu, en representación de todas las personas que trabajaron en la construccion de la Iglesia, entregaron las llaves del Templo a Monseñor Sarliga. Acto seguido, el Señor Obispo procedió a la apertura de la puerta principal de la Iglesia.
Así intordujo el guía la Liturgia ese momento: "Hoy nos reunimos por primera vez en este nuevo Templo, la Iglesia de Peregrinos San José, que se ha reservado para un propósito sagrado y especial, en que la comunidad cristiana se congregará para escuchar la Palabra de Dios, orar unida, recibir los sacramentos y celebrar la eucaristía. Este Templo lo donamos a la Santísima Trinidad, lo regalamos a la Iglesia Universal en la persona de Su Santidad Benedicto XVI y por las manos de nuestro Obispo".
Luego de implorar la intercesión de la Iglesia triunfante cantando las Letanias de los Santos, el Señor Obispo colocó las reliquias de los Santos y el pergamino en el lugar preparado a los pies del altar. Las reliquias corresponden a Santa Juliana Falconieri, a San Alejandro María Saulí y a Pío X. Mientras esto sucedía se leyó una breve reseña de la vida de estos tres santos.
Con emoción escucharon después la bellisima oración de dedicación del Templo, luego de la cual el altar y los muros de la Iglesia fueron ungidos con el Santo crisma e incensiados.
Este día inolvidable, pleno de Gracias concluyó con la Adoración y Bendición Solemne con el Santísimo, en la Iglesia recién bendecida, precedida por el secretario del Nuncio Apostólico de Su Santidad, aquí en la Argentina, Monseñor Alberto Perlasca.
Susana Urritia
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